Ana Enriqueta Guyot de Calzada* Históricas inicio 2 septiembre, 20143 septiembre, 2014 ¿Qué es historia?. La pregunta del hermano Francisco, de voz grave e inconfundiblemente española, resonó en el aula menor del Colegio San José, sito en el corazón porteño del barrio de Balvanera. El alumnado de 3er grado primario, pese a tener idea sobre ella, quedó en silencio. De pronto un niño de apenas 9 años -tan festivo y travieso como precozmente instruido- levantó la mano. – Habla -dijo el religioso- Y tras ponerse en pié, tieso y con la cabeza algo echada hacia atrás en actitud oratoria firme y segura, expresó: «historia es la sucesión sucesiva de sucesos que sucedieron, suceden y sucederán sucesivamente» El hermano Francisco pareció desconcertado. – Hombre… no está tan mal lo que has dicho, dijo el religioso. Valga lo hasta aquí expresado para juzgar lo que, asociando ideas, imagino en torno a la señora Ana Enriqueta Guyot de Calzada, a quien aún parece vérsela desde su cátedra, enseñando historia a sus discípulos. Intelectual y fiel traductora de las cosas por sus principios y causas, descollaba en su natal San Rafael, donde sus clases y lecciones constituían verídicos y magistrales relatos del pasado. La investigación profunda narrada con singular espíritu recreativo, tenía en dicha educadora un auténtico y ameno vocero. Familiarizados los alumnos con la vida de Oriente, Grecia y Roma, como asimismo con las edades del tiempo, les volaba la imaginación escuchando las descripciones de aquella profesora de historia que parecía darle vivos relieves al transcurso de la existencia imperial, a las figuras de Alejandro Magno, al corsario Barbarroja, a Ricardo Corazón de León, intrépido guerrero de las cruzadas, a los faraones que dormían el sueño eterno bajo las pirámides, o a las portentosas campañas de Napoleón, siglos antes de que el universo de la Arquitectura deslumbrara con las monumentales catedrales de la Edad Media, que a largos siglos de haberse construido continúan hoy siendo admiradas por los que viajan y descubren nuevos horizontes. Pero no eran sólo los reyes, los héroes, los papas, las batallas y los misterios orientales quienes exaltaban el espíritu de la juventud sanrafaelina, pues los grandes pintores, músicos, poetas, literatos y representantes y cultores de todas las manifestaciones del arte, estaba presentes en la narrativa de Ana Enriqueta, quien deseaba trasladar a sus alumnos su propia sabiduría. * Publicado en la colección “HISTORIAS, PERSONAJES Y LEYENDAS DE SAN RAFAEL”, de SEMANARIO DEPARTAMENTAL. Comentarios comentarios