La historia de un venezolano que huyó de la hambruna de Maduro y se instaló en San Rafael

Daniel Castillo es uno de los 5 millones de Venezolanos que exiliaron de su país estos últimos años, producto de la hambruna que propició el gobierno de Nicolás Maduro.

Alentado por un sanrafaelino que conoció en Facebook, Daniel juntó plata para su ticket de avión (vendiendo todo lo que tenía) y se vino para Argentina hace exactamente dos años.
Una vez en suelo nacional, se tomó un ómnibus en Ezeiza que lo dejó en Casa Rosada en horas de la madrugada, y desde ahí caminó hacia la estación de Retiro para comprar un boleto de micro a San Rafael.
Primeramente se instaló en la casa de su amigo, y consiguió trabajo en una empresa de servicios gastronómicos, donde estuvo trabajando 9 meses. «Veía como se tiraba la comida que sobraba y no lo podía creer; pensaba en mi familia», explicó el venezolano al periodista Alejandro Dell´Orbo en su programa Domingos de Furia.

Luego Daniel cambió de rubro y terminó atendiendo en la pescadería de la primera cuadra de calle Barcala, donde también vive en un departamento que el local tiene arriba.
«Es muy buena la gente de San Rafael, me trata muy bien», manifestó el entrevistado, quien no llegó a vivir la peor etapa de Venezuela.
Quien sí la experimentó fue su hermana Abril, la que llegó a San Rafael hace tres meses, y tras viajar por tierra durante 13 días.
Abril ahora busca trabajo, pero ya su vida no corre riesgo como en Merida, donde la violencia es extrema, y donde es muy difícil conseguir comida a pesar de tener el dinero para comprarla.
«Ya ni perros se ven en la calle», le contó Ana a Daniel en su reencuentro.
Sus padres viven con apenas 3 dólares por mes (el hombre es encargado de una envasadora de agua potable), más alguna ayuda que les envían sus hijos exiliados.

SUELDOS DE 3 DÓLARES POR MES
Daniel, que ya tiene 32 años, dejó en Venezuela a su hija de 4 años y la madre de ésta, a quien le envía unos 50 dólares por mes. Con ese dinero pueden comer bien, adquirir productos de limpieza y conseguir medicinas, en caso que sea necesario.
Es que un sueldo en la tierra de Maduro es el equivalente a 3 dólares; y si la persona es profesional puede alcanzar hasta 20 dólares.
Para peor existe una inflación mayor al 3000% anual (como la que vivimos los argentinos a fines de los 80), por lo cual los productos suben todos los días un 10%, mientras que los sueldos quedan relegados.
Daniel sueña con poder volver a su tierra natal cuando el régimen de Nicolás Maduro deje el poder, mientras tanto se encuentra a gusto en San Rafael, y está muy agradecido de quienes le han dado una mano.
Cuando el periodista le dijo que hace pocos días una concejal kirchnerista viajó a Venezuela como veedora de las elecciones, en apoyo a Maduro, Daniel reflexionó: «No puedo creer que esa mujer defienda este gobierno que destruyó nuestro país y que ocasiona tantas muertes todos los días».

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